Archivo para Abril, 2008

Interiores

Martes, 29 de Abril de 2008

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En el tacto interior de esas gaviotas
hay un eco de sombras que conduce
a una intemperie toda de cristal.

Lo que el aire levanta es su presencia
que, en un compás de luces, se diluye
hacia una abierta y sola identidad.

¡Qué profundo interior éste del aire,
cuyas formas modulan su no ser!

Jaime Siles

El mejor cigarrillo

Lunes, 21 de Abril de 2008

BC

Hay muchos que echo de menos después de haber tirado el último por la ventanilla del coche haciendo chispear la carretera, una noche hace años. El inevitable, por supuesto: después de follar, las dos puntas incandescentes, ahora las luces de un único barco; al final de una larga cena con más vino por venir y un anillo de humo flotando alrededor de la lámpara de araña; o en una pálida playa, sosteniendo uno entre los dedos todavía húmedos después de un baño. Qué agridulces esas pausas de llama y gestos; pero el mejor era el de aquellas mañanas en las que tenía alguna pequeña cosa para ir a la máquina de escribir, el sol brillaba en las ventanas, tal vez Berlioz sonaba de fondo. Iba a la cocina a por café y de vuelta al papel, enroscado en el rodillo, encendía uno y sentía su seca ráfaga mezclada con el negro sabor del café. Entonces era mi propia locomotora, dejando tras de mi una estela mientras volvía a trabajar, pequeñas nubes de humo, indicadores de progreso, signos de diligencia y reflexión, la señal que explicaba que el siglo XIX avanzaba. Ese era el mejor cigarrillo, cuando humeaba en el despacho lleno de vaporosa esperanza y permaneciendo quieto, el gran faro de mi cara apuntaba a todas aquellas palabras en lineas paralelas.

Billy Collins.

El pisito

Sábado, 19 de Abril de 2008

Una canción romántica, cercana, cotidiana. Albertucho.

Mujeres

Martes, 15 de Abril de 2008

Manuel Vilas

No las ves que están agotadas, que no se tienen en pie, que son ellas las que sostienen cualquier ciudad, todas las ciudades. Con el matrimonio, con la maternidad, con la viudedad, con los golpes, ellas cargan con este mundo, con este sábado por la noche donde ríen un poco frente a un vaso de vino blanco y unas olivas. Cargan con maridos infumables, con novios intratables, con padres en coma, con hijos suspendidos. Fuman más que los hombres. Tienen cánceres de pulmón, enferman, y tienen que estar guapas. Se ponen cremas, son una tiranía las cremas. Perfumes y medias y bragas finas y peinados y maquillajes y zapatos que torturan. Pero envejecen. No dejan las mujeres tras de sí nada, hijos, como mucho, hijos que no se acuerdan de sus madres. Nadie se acuerda de las mujeres. La verdad es que no sabemos nada de ellas. Las veo a veces en las calles, en las tiendas, sonriendo. Esperan a sus hijos a la salida del colegio. Trabajan en todas partes. Amas de casa encerradas en cocinas que dan a patios de luces. Sonríen las mujeres, como si la vida fuese buena. En muchos países las lapidan. En otros las violan. En el nuestro las maltratan hasta morir. Trabajan fuera de casa, y trabajan en casa, y trabajan en las pescaderías o en las fábricas o en las panaderías o en los bares o en los bingos. No sabemos en qué piensan cuando mueren a manos de los hombres.

Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962). Incluido en Resurrección.
Este poema se lo quiero dedicar a mi amiga Ana, con mucho cariño, un beso.

(Infinito)

Lunes, 14 de Abril de 2008

Antonio

A lo lejos suena,
el llanto de un niño,
persigo a mi sombra,
vago por esta península,
soy un insurrecto
que navega bajo el cielo,
infinito como la tristeza
que ahoga mi garganta.

Antonio Huerta.

Héroes

Viernes, 11 de Abril de 2008

Jorge

Para Antonio Portela

“Los ojos resplandecen con un fulgor de hules
húmedos, como cuerpos después del ejercicio”.
Justo Navarro.

**

Nos machacamos en el gimnasio
cada tarde. Sudamos la piel.
Estamos más bracos que el Stallone
y somos más guapos.
A veces me sujetas las piernas
mientras hago abdominales.
Sin mariconadas, claro.
Somos machos sudorosos.
Somos héroes lubricados.
En la ducha siempre miro
tu polla sin prepucio.
Sin mariconadas, claro.
Somos tipos duros de película.
Sólo nos falta la pistola.
Somos el prototipo de salvavidas
que las nenas desean tirarse.
Somos muy pero que muy machos.

Y no sé por qué esta noche
he soñado con besar tus labios.

Jorge Barco.

Naúfrago

Domingo, 6 de Abril de 2008

Rodolfo Serrano

Naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.

Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.

Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita. Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.

Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.

Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.

Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: “Estás loco ¿A qué tanta alegría?”
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.

Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.

Rodolfo Serrano. Escuché este poema recitado por su hijo en el concierto que ofreció en Cádiz el 4 de abril.

Recuerdo

Sábado, 5 de Abril de 2008

Ayer, 4 de abril, se grabó en mi corazón esta canción que os dejo arriba. Impresionante concierto de Ismael Serrano en Cádiz.

Con el sueño cambiado

Jueves, 3 de Abril de 2008

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Estoy deseando tener entre mis manos el libro de Octavio…

Olfato

Miércoles, 2 de Abril de 2008

Sibisse

Pelo ajos
pensando
en la capacidad que tiene la carne humana
para absorber olores
de todo tipo.
A ajo, por ejemplo
a nivea o perfume, a jabón para
las manos de los urinarios públicos.
A otras pieles
A sexo, a sangre de la que nace entre las piernas.

Y luego, mientras sigo pelando ajos, me pongo
a pensar en lo difícil que es deshacernos
-cuando se acaba el ajo, la comida
la visita al urinario público
o el sexo- del olor
que en la carne ha dejado la vida.

Sibisse Rodríguez. Extraido de su entrada en las afinidades electivas.


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